La capacidad industrial instalada se encuentra en un 58,5%, y una ociosidad del 41,5%. La industria alimenticia trabaja solo al 57% de su capacidad.


 

Lic. Miguel A. Aquino
Informe Iefer. Docente Unne-UN

   

La utilización de la capacidad industrial instalada en alimentos (57,6%) cayó por la menor elaboración de bebidas gaseosas, aguas y sodas y principalmente productos lácteos y está por debajo del año anterior (64,4%).

El Indec presento su informe sobre la medición de la capacidad instalada en la industria, con un relevamiento entre 600 y 700 empresas donde el cálculo se efectúa teniendo en cuenta cual es la producción máxima que cada sector puede obtener con la capacidad instalada, considerando el uso potencial de las plantas productivas, con el máximo de turnos posibles y las paradas necesarias para el mantenimiento apropiado de dicha capacidad. Es decir, la realidad de la actividad en su situación de producción actual.
Al mes de febrero de 2019 esta medición se encuentra por debajo del mismo mes del año anterior cuando la capacidad instalada se encontraba en un 64,4% e incluso hasta el propio mes de noviembre de 2018, cuando este guarismo se encontraba en un 63,3%.

Actividades y sectores en dificultades. La industria automotriz entre las peores del sector
En el análisis por bloques podemos enunciar que aquellos que se encuentran por sobre el nivel general refieren a los de: productos del tabaco (72,9%), refinación del petróleo (71,7%), papel y cartón (71,7%), sustancias y productos químicos (69,4%), industrias metálicas básicas (68,7%), productos minerales no metálicos (67,5%).
En referencia a los que están por debajo del Nivel general el informe indica que son: productos alimenticios y bebidas (57,6%), edición e impresión (52,1%), productos de caucho y plástico

Capacidad Industrial Instalada A FEBRERO 2019
(50,8%), productos textiles (43,2%), la industria automotriz (42,1%) y la industria metalmecánica excepto automotores (42,0%).
Entre los bloques más afectados contamos con el de productos textiles que alcanzo el 43,2% en febrero de 2019, inferior al registrado en el mismo mes de 2018 (48,3%), donde la menor elaboración de hilados de algodón y de tejidos planos y de punto, origina esta merma en los niveles de utilización del sector.
Po parte la industria automotriz registra, en febrero de 2019, tuvo un nivel de utilización de la capacidad instalada de 42,1%, inferior al de febrero de 2018 (50,4%), vinculado a la menor cantidad de unidades fabricadas por las terminales automotrices, como consecuencia fundamentalmente de la caída de las ventas en el mercado local.

CONSECUENCIAS DE LA OCIOSIDAD DE LA CAPACIDAD INDUSTRIAL INSTALADA
Esta situación del bajo empleo de la industria claramente es explicada por la caída de la actividad económica argentina, la menor demanda de los productos industriales y en otra visión, el ingreso de productos importados. La consecuencia inmediata de esta ociosidad la encontramos en las suspensiones en empresas industriales, los despidos de trabajadores del sector y la disminución de la jornada laboral de los mismos, produciendo así un efecto directo sobre el mercado laboral, el poder de compra de los trabajadores, la brecha salarial de los distintos sectores y un efecto nocivo de caída de consumo. En este marco de situación el efecto económico negativo se sentirá en el corto plazo en cada provincia argentina.

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