-Gialluca afirmó que, no es un embargo judicial, pero cambia las reglas del cobro y detrás de esta decisión del Gobierno Nacional, “adquiere una dimensión muy sensible, cuando la Cuenta Autorizada es utilizada habitualmente para recibir ingresos laborales, con lo cual, los Bancos y Billeteras Virtuales llegan de manera sencilla a la cuenta que se autorizó, independientemente de si la misma está en un banco u otro”
El Defensor del Pueblo de la Provincia de Formosa, Dr. José Leonardo Gialluca, advirtió que, desde este lunes 31 de agosto comenzó a regir un nuevo mecanismo del BCRA que modifica la forma en que los bancos y las fintech pueden recuperar cuotas de préstamos que quedaron impagas. El Banco Central puso en marcha el sistema de Cobro con Transferencia (CCT), una herramienta que habilita a bancos y billeteras virtuales a realizar débitos recurrentes para recuperar cuotas de créditos pendientes. El mecanismo puede aplicarse sobre la cuenta bancaria en la que el préstamo fue acreditado y también alcanza a las cuentas sueldo y a las cuentas utilizadas dentro de billeteras virtuales. Sin embargo, las entidades no pueden utilizarlo de manera automática sobre cualquier cliente: para acceder a este sistema deben contar previamente con una autorización expresa del titular. La habilitación se realiza una sola vez y el usuario conserva la posibilidad de revocarla cuando lo considere necesario. Uno de los principales límites establecidos por la normativa es que la cuota que se pretenda cobrar mediante este mecanismo no puede superar el 30% de los ingresos del cliente. La entidad prestamista dispone de hasta 3 oportunidades para efectuar el débito. Si el primer intento no resulta exitoso, puede realizar una nueva operación a las 48 horas y una tercera a las 96 horas. La medida llega en medio del aumento de la morosidad, mientras crece la preocupación por el nivel de endeudamiento de los hogares argentinos. El propio Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), Monseñor Marcelo Colombo, pidió al Gobierno Nacional, no abordar el problema con una “mirada superficial”, la morosidad dejó de ser una situación aislada para convertirse en “un problema social que afecta a millones de personas”. Se señaló que, las familias recurren al crédito, no para adquirir bienes extraordinarios o financiar consumos extravagantes, sino para sostener necesidades elementales, como poder pagar la energía eléctrica, agua, alquileres, alimentos y medicamentos.
Gialluca afirmó que, la Comunicación A 8406/2026 del BCRA no es un embargo judicial, pero cambia las reglas de cobro a favor de Bancos y Billeteras Virtuales: la discusión entonces, no debe reducirse a consignas virales como “Milei podrá sacarte el sueldo sin orden judicial”, porque eso no es lo que dice la normativa. La verdadera polémica es más compleja y por eso más importante, el Gobierno Nacional construyó un mecanismo interoperable que permite que el acreedor llegue de manera mucho más sencilla hasta la cuenta que el deudor autorizó, independientemente de que esa cuenta este en el mismo banco u otra entidad. La Comunicación A 8406 establece además que el CCT será la modalidad habilitada para los cobros recurrentes mediante transferencias inmediatas y anticipa que, posteriormente, el sistema podrá extenderse a otros pagos periódicos, como los servicios públicos. Para los préstamos, la puesta en marcha quedó fijada para el 31 de agosto de 2026. Para el sistema financiero representa una herramienta de mayor eficiencia: el acreedor tiene un canal formal, interoperable y regulado para cobrar una cuota, con límites sobre los intentos y obligaciones de información al usuario. Para los hogares endeudados, en cambio, significa que la distancia entre tener una deuda y que la misma impacte directamente sobre el dinero disponible en una cuenta será cada vez menor, siempre dentro del consentimiento previamente otorgado. El Ombudsman Provincial, afirmó que, la discusión no pasa solamente por si existe o no una orden judicial, porque el CCT no es un embargo y no pretende reemplazarlo. La discusión pasa por el tipo de sistema financiero que se construyó: uno en el que las herramientas tecnológicas permiten automatizar cada vez más el cobro de las obligaciones privadas, mientras millones de trabajadores y familias utilizan justamente esas mismas herramientas para administrar ingresos que, en muchos casos, ya llegan al final del mes totalmente comprometidos. La medida del BCRA es real y comenzó a regir este lunes. No habilita a los bancos a apropiarse arbitrariamente del sueldo de los argentinos, pero tampoco es simplemente una innovación técnica inocua. Es una nueva pieza en la arquitectura del crédito y del cobro de deudas y obliga a mirar con atención qué ocurre cuando la modernización financiera avanza mucho más rápido que la capacidad de las familias para salir del endeudamiento, porque una cosa es facilitar los pagos y otra muy distinta es construir un sistema donde, para quien vive de su salario, cada vez resulte más difícil que el dinero llegue a fin de mes antes de que llegue el acreedor.
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