Se realizó en la sede de la Universidad de la Cuenca del Plata la presentación oficial del libro “La Acción Preventiva de Daños. La complejidad de la decisión judicial”, de autoría de la jueza de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Formosa, Vanessa Jenny Andrea Boonman, quien además es docente de esa casa de altos estudios.
La actividad académica reunió a integrantes de la Magistratura y la Función Judicial, autoridades, docentes y alumnos de la UCP y familiares y amigos de la jueza Boonman.
El libro fue presentado por el ministro del Superior Tribunal de Justicia, Ariel Gustavo Coll, quien habló en el acto, al igual que la autora del texto, el ministro de Gobierno, Justicia, Seguridad y Trabajo de la provincia, Jorge Abel González y la delegada en Formosa de la UCP, Sandra Roman, quienes se refirieron a la obra con encomiables conceptos de ponderación y reconocimiento.
También se proyectó un video de salutación del docente y co-director de la carrera de Doctorado en Derecho, de la Facultad de Derecho, de la Universidad Nacional de Rosario, doctor Ariel Ariza, quien felicitó y expresó su congratulación a la jueza Boonman por la obra realizada.
El acto finalizó con un segmento musical a cargo del juez Ramón Alberto Sala -también docente de la UCP- quien interpretó dos emotivas canciones referidas al significativo acontecimiento.
El libro “Acción Preventiva del Daño” se presenta como una obra que responde a una necesidad jurídica cada vez más evidente: no limitarse a reparar los perjuicios cuando ya han ocurrido, sino adelantarse a ellos y evitar que se produzcan.
Con un enfoque profundo y actual, el libro -editado por la firma ConTexto- aborda las funciones de la responsabilidad civil, los mecanismos de prevención del daño, el análisis jurisprudencial y normativo, el proceso aplicable y la prueba y sentencia en la acción preventiva. Explora además la intervención del juez en estos procesos, la prevención de daños a lo largo del proceso, los mandatos preventivos y los principios rectores en materia de prevención del daño en diversas ramas del Derecho, aportando una mirada integral y de enorme utilidad práctica para magistrados, abogados, docentes, estudiantes y operadores jurídicos en general. La obra incluye, además, la versión en Libro Digital, lo que amplía su accesibilidad y posibilidades de consulta permanente.
Acto de generosidad
En el acto de ayer, abrió la grilla de oradores Sandra Roman, delegada de la sede Formosa de la Universidad de la Cuenca del Plata, quien destacó la trascendencia del evento y el hecho de realizarse en el patio de la Universidad, al que definió como un escenario educativo y centro convocante del saber. “Pero esto refleja la nobleza suya, doctora; su especial querencia que ha sabido mantener en estos 17 años de docencia ininterrumpida, como profesora en el aula, como docente fundacional de la carrera abogacía aquí en Formosa; una profesora que supo transitar la experiencia en la extensión universitaria y que aún profundiza el saber con el conocimiento científico que forja como docente investigadora”, significó, refiriéndose a la doctora Boonman.
Señaló además que la presentación de un libro en sociedad es siempre motivo de orgullo y de estímulo para la comunidad académica y, en este sentido, recordó al escritor mexicano Octavio Paz, premio Nobel de Literatura, cuando decía que un libro es una herramienta fascinante que representa las formas más antiguas de comunicación humana, estableciendo un nexo complejo entre el autor y el lector, con la loable finalidad que es transmitir un mensaje.
Dirigiéndose a la autora del libro, la oradora recordó que escribir un libro es, por sobre todo,
un acto de una enorme generosidad. “Presentar un libro hoy en un foro académico en un contexto de incertidumbre y dificultad para la educación es una victoria simbólica, es un acto de resistencia cultural, una apuesta a la producción del conocimiento, y con este libro Vanessa tú cooperas en la construcción integral del individuo de Derecho, puesto que no existe otra mirada ni fórmulas que garanticen el progreso social y la igualdad de oportunidades que no sea a través de la educación”, cerró.
Identidad, origen y raíces
Luego hizo uso de la palabra, el ministro de Gobierno, Justicia, Seguridad y Trabajo de la provincia, Jorge Abel González quien expresó su satisfacción por participar de la presentación del libro de la jueza Vanessa Boonman y comparó el hecho con el “nacimiento de un hijo”, reuniendo a sus afectos y amigos para celebrar “una nueva creación”.
“El libro de Vanessa no es solo una obra académica, sino que nace de una experiencia vital concreta, arraigada en su identidad y origen”, aseveró el funcionario, quien destacó la importancia de las raíces y la vivencia personal en la construcción del conocimiento, contrastando con la mera entelequia académica.
Refiriéndose al texto, dijo que a través de sus páginas se plantea la necesidad de repensarnos como actores del Derecho, innovando en la formación académica y adoptando una mirada preventiva más allá de la perspectiva reparatoria”, señalando que el texto subraya la conciencia y madurez de “quienes nacimos o elegimos esta tierra para manejarnos solos, sin imposiciones externas”, enfatizó.
Valoró el aporte del libro de la jueza Boonman como herramienta para formar buenas personas y continuar en la senda del compromiso con la realidad y el estudio desde la experiencia concreta. “Este libro no es cualquier libro de Derecho, no es un libro más de la academia, es un libro que nace, sin lugar a dudas, desde una experiencia vital concreta, que es de una niña nacida en el interior de Formosa y que ya en sus primeras palabras menciona a su familia, porque el mejor prevenir que curar es de su familia; es decir, esto no está hecho desde una entelequia académica sino que está hecho desde una experiencia propia porque las raíces no pesan, las raíces nos nutren y cuando olvidamos las raíces es el problema porque dejamos de ser quienes somos y pasamos a ser cualquier otra cosa”, remarcó.
El ministro González calificó de “revolucionaria” a propuesta de prevenir la acción del daño extendida a otras ramas del Derecho, toda vez que significa forzar un poco la matriz que tenemos de nuestra formación académica y “de que manera podemos pensarnos como actores del Derecho, como protagonistas del Derecho; cada uno desde el lugar en el que nos toca intervenir en estos tiempos actuales”.
Mirando al auditorio, reconoció a muchos jueces y juezas de diferentes fueros de la jurisdicción provincial, a quienes definió como “dignos y dignas”, refutando así algunas críticas y cuestionamientos, que -aseveró- “yo no lo puedo permitir, y no lo puedo permitir no en el sentido simplemente de hablar de cómo hacer una acción preventiva para este tipo de situaciones que nos están planteando ahora, sino para decir que nosotros, quienes hemos nacido en esta tierra o quienes la hemos elegido como propia somos suficientemente adultos y demasiado conscientes de todo lo que nos costó alcanzar para poder manejarnos por nosotros mismos, sin que nos vengan a decir de afuera lo que tenemos que hacer”.
En virtud de lo señalado, opinó que este libro de la jueza Boonman no es simplemente un libro del Derecho, no es simplemente esbozar una nueva mirada sobre una acción preventiva, más aún cuando la mayoría de nosotros nos hemos formado una mera perspectiva reparatoria del daño, sino de qué manera viven. “Y en estos tiempos tan complejos -destacó- lo importante de esto es que continuemos en ámbitos como este formando, fundamentalmente, buenas personas y este es el aporte que Jenny nos hace para que sigamos en esa senda.
El ministro González elogió el nuevo libro de la magistrada, al que lo definió como “el segundo hijo”, pero dijo estar seguro que no será el último, sino que será “madre de una familia numerosa”, auguró en sentido matafórico.
“Van a venir otros más y sin duda van a ser todos tan interesantes como el primero. ¿Por qué? Porque la autora también es una persona comprometida con nuestra realidad y, fundamentalmente, con el estudio, no desde un lugar ideal, sino desde la realidad concreta que como jueza le toca intervenir”, concluyó.
Doctrina judicial formoseña
En la parte medular del acto, el ministro del Superior Tribunal de Justicia, Ariel Gustavo Coll, realizó la presentación formal del libro, asignándole una importancia capital a la presencia masiva de magistrados y funcionarios judiciales, y de directivos, docentes y alumnos de la universidad, porque implica un “enorme respaldo y reconocimiento a una gran jueza que se tomó el tiempo de trabajar, investigar y sacar este libro”.
El magistrado recorrió a través de una linea de tiempo la trayectoria judicial de la doctora Boonman y las diferentes funciones que ejerció y ejerce a lo largo de sus 26 años en el Poder judicial, y destacó como hecho relevante sus inicios y el contacto directo que tuvo con la gente. “Yo creo que ahí se empezó a formar, se empezó a moldear un carácter y una forma de ser que no nos sorprende que hoy sea como es, porque comenzó con los de abajo, comenzó atendiendo a la gente más humilde, a la que había que ponerle la oreja cuando venían a plantear los problemas”, evocó.
Al referirse al libro propiamente dicho, el juez Coll dijo que se centra en la "acción preventiva de daños", un concepto que representa un cambio de paradigma en el Derecho Civil, pasando de la reparación posterior al daño a su fase anterior, que es evitar que el mismo de concrete.
Tras repasar la historia de la acción preventiva, desde el Derecho Romano y las Partidas de Alfonso X, su ausencia en el Código de Vélez Sarsfield y su reincorporación en la reforma de 2015, el doctor Coll advirtió que este enorme cambio de paradigma requiere jueces prudentes, activos y con responsabilidad social para valorar situaciones y actuar antes de que ocurra el daño.
Asimismo, destacó la importancia de la tutela judicial efectiva como mandato constitucional para la existencia de esta acción preventiva y señaló que el libro analiza la legitimación para accionar, la sentencia, el procedimiento (ordinario o sumarísimo), la prueba y la motivación de las decisiones judiciales.
Explicó además que la prevención del daño no se limita al Código Civil, sino que se manifiesta en diversas ramas del Derecho, como el Derecho Ambiental, Penal, Laboral, del Consumidor, etc. razón por la cual el libro constituye un aporte fundamental a la cultura jurídica de Formosa, creando una doctrina judicial formoseña basada en la realidad local y la cosmovisión de sus jueces. “Quiero resaltar aquí la valentía de publicar un libro jurídico en tiempos de crisis y la generosidad de compartir conocimiento con la comunidad universitaria y jurídica”, enfatizó.
Tras calificar al trabajo de la jueza Boonman como “un gran libro que vale la pena leerlo”, el doctor Coll destacó la definición que hace la autora entre los conceptos de prevención y de precaución, requiriendo para su aplicación de jueces prudentes que analicen y valoren una situación determinada que a veces no está regulada taxativamente en el Código Civil.
“Acá se abre un abanico de posibilidades y está en manos del juez determinar si corresponde o si no corresponde. Un juez que actúe con un máximo de prudencia y conocimiento de la realidad social”, aseveró, indicando que la prevención es una poderosa herramienta que tiene ahora el Derecho Argentino en un ámbito civil y comercial y que permite actuar antes de que se produzca el daño para evitarlo. El foco está puesto en prevenir antes que resarcir, y la tutela judicial efectiva, que es un mandato constitucional y convencional que viene de la Convención de Derechos Humanos, viene del artículo 19 de la Constitución, de la prohibición de no dañar y que la Corte ha reconocido como una de las garantías fundamentales de nuestro ordenamiento, la tutela judicial efectiva es lo que determina que tenga que existir una acción preventiva y el juez tenga que actuar preventivamente antes de que el daño se produzca”, remarcó.
El juez Coll dijo que en el libro también se hace un desarrollo de la doctrina procesal, porque antes de la reforma del 2015 del Código Civil -recordó- había también acciones preventivas en el ordenamiento procesal, como por ejemplo las medidas autosatisfactivas, las medidas cautelares genéricas y las sentencias meramente declarativas. “De manera que había un desarrollo ya en las provincias, en los códigos procesales, también en el Código Procesal de la Nación, no vamos a ser injustos, de acciones preventivas hasta que ahora se sistematizan el Código Civil y ya es un regla que corre para todos”, acotó.
Dijo que para poner en marcha este Instituto de manera eficiente se necesitan jueces imparciales, independientes y prudentes, sobre todo prudentes, jueces activos y comprometidos, jueces con responsabilidad social, valorizándose aquí el rol del juez como director del proceso.
El doctor Coll enumeró las diferentes etapas del proceso y la función primordial que tiene el juez o la jueza en este tipo de juicios, sus facultades y atribuciones,hasta arribar a la instancia de la sentencia, la cual debe estar sólidamente motivada. “Esto para mí es muy importante; la motivación es hoy uno de los deberes que tienen los jueces y las juezas al momento de decidir; lo dice el artículo 3 del Código Civil y Comercial cuando habla de la decisión razonablemente fundada, pero además es uno de los deberes que consagra el Código de Ética Judicial y también la Convención Americana de Derechos Humanos. Los jueces y las juezas deben explicar sus decisiones en la sentencia y deben estar fundadas en los hechos probados y en el Derecho aplicable sea el que buscaron las partes o el que el juez o la jueza considera aplicable. Lo que no se puede permitir es que no lo diga, lo tiene que decir, tiene que explicar por qué toma una determinada decisión”, aseveró.
Más adelante, citó casos y ejemplos de aplicación de la acción preventiva del daño en otros fueros, como el Penal, Laboral, Menores, Ambiental y Derecho del Consumidor, entre otros, y reiteró la importancia de este libro al que calificó como “una obra extraordinaria”, porque nace desde la cosmovisión de una jueza formoseña, oriunda de la localidad de Estanislao del Campo.
“Nosotros somos de Formosa, somos jueces en Formosa, vivimos en una comunidad que está en Formosa, trabajamos con casos de Formosa y tenemos una mirada desde Formosa y con todo el respeto y cariño que tengo por jueces de otras provincias, ellos tienen una mirada basada en sus realidades que no son las mismas que las nuestras”, insistió.
En este contexto, dijo que es necesario crear una doctrina judicial formoseña que hable de nuestras realidades, de los casos locales y como se resuelven los mismos, con los recursos que tenemos que a veces no son suficientes, pero son los recursos que tenemos, “y lo hacemos desde nuestra posición, desde nuestra mirada, desde nuestro lugar en el mundo que es Formosa, y seguramente coincidiremos en el fondo con las decisiones que se toman en otras jurisdicciones, pero también hay particularidades propias que nosotros no podemos ignorar y no las ignoramos y las tenemos porque nos incluyen, nos contienen, nos forman y bueno, este libro que es excelente y completísimo, constituye un aporte enorme a la cultura jurídica de la provincia Formosa, porque no deja punto sin tocar todo lo que tenga que ver con la acción preventiva, de manera que mis felicitaciones, mi agradecimiento por permitirme decir estas palabras pero realmente es una obra que enaltece a la cultura jurídica de Formosa”, insistió.
Sanadores de conflictos humanos
A su turno, la jueza Boonman agradeció profundamente a todos los presentes, entre los que nombró a su familia, autoridades de la Universidad, colegas y alumnos, y reveló que el libro de su autoría es el resultado de su tesis doctoral; un proceso “exigente que culminó con una calificación de 10, lo que hablitó la oportunidad de publicación”.
Explicó que el libro se centra en la acción preventiva en el derecho, un concepto introducido en 2015 con la implementación del Código Civil de la Nación actualmente vigente, y explora la frase "más vale prevenir que curar", aplicándola a la vida y al ámbito jurídico.
“Como jueza he aprendido la importancia de justificar las sentencias, especialmente a quienes no se les da la razón, y de la evolución hacia un derecho que prioriza la prevención sobre la reparación”, sostuvo la doctora Boonman, quien definió a los jueces como “sanadores de conflictos humanos”, comprometidos y obligados a ofrecer un servicio de justicia efectivo, reparador y aplicado en tiempo, toda vez que “la justicia lenta no es justicia”, afirmó.
Al hablar sobre el instituto de la acción preventiva de daño, señaló que es nuevo paradigma legal que pone al ser humano en el centro, con énfasis en los derechos personalísimos y la prevención de daños, incluso antes de que ocurran, como se evidenció en casos emblemáticos.
“Mi trabajo y la universidad me han brindado la oportunidad de ver crecer a mis alumnos y recibir reconocimiento de mis pares, lo cual valoro enormemente”, dijo visiblemente emocionada la magistrada, quien anunció que habrá un tercer libro de su autoría, referido a la Inteligencia Artificial y el Derecho. “Es fundamental para mí ser auténtica y transmitir la idea de que con esfuerzo, disciplina y honestidad se pueden lograr grandes cosas, dejando un legado para la sociedad, más allá de la simple subsistencia”, reflexionó.
En tal sentido, dijo que publicar un libro es no quedarse con lo realizado, sino es una manera
de transmitir y de trascender, de dejar algo porque creo que siempre hay que dejar algo. “Mis alumnos saben y a ellos les digo que no hay nada que no se consiga con esfuerzo, disciplina y honestidad”, aseveró.
En su exposición, la jueza Boonman explicó con claridad los aspectos centrales de su libro, hizo una breve reseña de los orígenes y los antecedentes de esta acción, se refirió a la responsabilidad del juez o la jueza a la hora de tener que intervenir, citó casos locales y desarrolló puntualmente los artículos del Código Civil que se refieren a este tema, poniendo el foco en la sentencia, la cual tiene que estar debidamente fundada, sobre todo explicando y justificando a quien no se le da la razón.
“Mas que hablar de mi libro estoy acá para agradecer profundamente a todos ustedes por el acompañamiento y el respaldo que me dan de manera permanente”, significó la magistrada, dirigiendo la mirada al calificado auditorio conformado por jueces y juezas, colegas y empleados de la Cámara Civil y Comercial, autoridades, docentes y alumnos de la UCP y familiares y amigos de la autora del libro.
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