En tiempos donde la agenda pública muchas veces se construye desde la polémica y no desde los hechos, sostener la mirada sobre lo verdaderamente importante se vuelve un ejercicio necesario para comprender la política y sus efectos en la vida de la comunidad.
En política, quien marca la agenda elige qué tema instalar y cuál olvidar. La distracción suele ser una de las herramientas más efectivas, junto con la difamación, porque siempre algo queda cuando se busca debilitar o descalificar al adversario, sobre todo cuando no conviene evaluar otra realidad. Buena o mala, según el punto de vista de cada uno, pero inevitablemente distinta.
En los últimos días, el Dr. Gildo Insfrán, gobernador de la provincia de Formosa, resumió en su mensaje de gestión la inversión y las responsabilidades que la provincia asumió para sostener el sistema educativo frente a los recortes del Gobierno nacional. Allí detalló, entre otras medidas, la expansión de la conectividad con 2.169 puntos digitales en escuelas, centros de salud y espacios públicos, la continuidad de obras educativas —47 inauguradas solo en el último año y 1.552 durante la gestión— y el esfuerzo provincial para sostener salarios docentes y programas que la Nación dejó de financiar, con más de 84.600 millones de pesos destinados a cubrir rubros como el FONID y la conectividad.
Días después, en el marco de la inauguración de una escuela, un grupo de alumnos realizó una breve entrevista al mandatario provincial, como parte de una actividad educativa que los propios estudiantes desarrollan habitualmente. Bastaron unas preguntas sencillas para que medios nacionales y dirigentes opositores acusaran al Gobierno provincial de “adoctrinamiento”.
Así, la discusión pública se desplazó. En lugar de debatir sobre la situación educativa, los recortes nacionales o las políticas provinciales para sostener el sistema, la agenda se concentró en una escena escolar que fue rápidamente convertida en escándalo político. Una vez más, se eligió ignorar cuestiones de fondo: la quita de derechos a docentes y estudiantes, o el esfuerzo de una provincia que recibe cada vez menos recursos de coparticipación mientras sostiene servicios esenciales.
Tampoco se habló de que Formosa decidió mantener una política de Estado presente, garantizando educación, conectividad, infraestructura y oportunidades, incluso cuando el contexto nacional apunta en sentido contrario.
No es desconocimiento.
No es distracción.
Es campaña.
Porque cada uno hace política con lo que tiene.
Mantener el foco. Identificar lo real de lo montado ayuda a que tenga más fuerza y entidad aquello de lo que hablamos. Va a ser un desafío difícil. Pero vale la pena superarlo.
Liliana Dorrego
Comunicadora Social
Especializada en Comunicación Política
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